domingo, 14 de febrero de 2010

domingo, 24 de enero de 2010

Luz en mi vida

Pronto, muy pronto veré la luz que iluminará mis días en el nuevo rumbo que emprenderé. La claridad se hará dueña de mi mundo, y los fantasmas serán espantados para siempre de las calles quebrajadas y solitarias. Tan solo habrá lugar para los verdes senderos de alta montaña. Los pájaros continuarán piando en cada amanecer en que el sol salga omnipotente, fogoso, candente, mientras recargo energías con sus rayos de vida. La luna velará mis sueños, me cuidará de noche y sonreirá para mí con su mitad iluminada. Vienen tiempos de recogida, fortaleza, serenidad, trabajo y recompensa. Camino de nuevo la senda de la verdad. Mi verdad.

Perdiendo el miedo a vivir

A veces sucede que sentimos el abrazo de lo oscuro, de lo sombrío, que nos acoge y nos envuelve con sus alas negras. Nos arropa de tal forma que sus alas se cruzan por delante de nuestros ojos y todo se convierte en un manto opaco, carente de toda luz. Intentamos dar un paso hacia al frente, pero es tal la angustia por la falta de claridad que en lugar de avanzar, retrocedemos. Andamos con pies de plomo imaginándonos toda clase de obstáculos ante nosotros. Nuestra imaginación rueda por el lado contrario del que nos libera. Nuestra mente se acomoda a este estado y entabla una competencia con la imaginación para ver quien llega más lejos en el camino de la amargura. De pronto, nos damos cuenta de que tenemos dos manos a las que hemos ignorado por completo. Es entonces cuando volvemos a nuestro ser y tomamos conciencia de lo que somos. Dirigimos el brazo derecho hacia el rostro y con los dedos de la mano descubrimos el ala oscura que tapaba nuestra mirada. La luz se hace, un primer costado es liberado. Estamos a mitad de camino entre la oscuridad y la claridad. Nuestra imaginación comienza a cambiar de rumbo, los pensamientos comienzan a fluir de manera positiva y constructiva. El brazo izquierdo se desplaza hacia el otro lado del rostro y retira la segunda ala. La luz se hace por completo ante nuestros ojos. El camino se vuelve a mostrar en todos sus colores. Ya no tenemos miedo a dar el primer paso, sino que queremos dar un paso tras otro para llegar a aquel rincón mágico que vemos en la distancia. El arco iris de la vida nos sonríe, porque nosotros sonreímos a la vida.

domingo, 3 de enero de 2010

Para los desesperanzados

" Me crucifican y yo debo ser la cruz y los clavos.
Me tienden la copa y yo debo ser la cicuta.
Me engañan y yo debo ser la mentira.
Me incendian y yo debo ser el infierno.
Debo alabar y agradecer cada instante del tiempo.
Mi alimento es todas las cosas.
El peso preciso del universo, la humillación, el júbilo.
Debo justificar lo que me hiere.
Soy el poeta. "

Jorge Luis Borges