No entiendo cómo una persona puede fustigarse por lo que hizo y sentirse un muerto en vida cuando lo ocurrido fue provocado a consciencia. Cuando se ha engrandecido al sentirse amo y señor de una situación, amo y señor de una persona. Cuando se ha regodeado por todo ello y ha disfrutado dominando y fomentando miedo y dolor ajeno. No entiendo cómo puede haber espíritus tan retorcidos.
Y quieren creer que mueren... Y quieren creer que se sienten culpables y que en el fondo son personas de alma benévola... Que todo tiene su porqué. Que fuerzas externas los inducen a comportarse de esa determinada manera. Y se odian a si mismos, pero sin llegar realmente a odiarse. Porque en sus adentros el hecho de experimentar esa sensación les produce vitalidad y engrosa su autoestima. Incluso llegan a sumirse en una profunda melancolía que carece de sentido. Porque ese otro roll que juegan, siempre es y seguirá siendo una constante en sus vidas. ¿Porqué no reconocer el problema e intentar erradicarlo? ¿Porqué seguir transmitiendo lástima, amargura y la imagen de mártir, cuando se sabe que, en el fondo, todo no es más que una fachada?
El ser humano no tiene límites. Somos capaces de cometer el mismo error una y otra vez y seguir tan campantes. Actúo, me fustigo, me perdonan. Continúo... Una espiral sin salida.
sábado, 29 de noviembre de 2008
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